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En el Evangelio, una de las primeras palabras de Cristo es esta: «¡Dichosos los corazones sencillos!» Sí, dichosos los que avanzan hacia la sencillez, la del corazón y la de la vida. Un corazón sencillo busca vivir el momento presente, acoger cada día como un hoy de Dios... Simplificar la vida permite compartir con los más desprovistos, para calmar las penas, allí donde existe la enfermedad, la pobreza, el hambre …¿Dónde encontrar la sencillez indispensable para vivir el Evangelio? Una palabra de Cristo nos lo aclara. Un día él dijo a sus discípulos: «Dejad que los niños vengan a mí, las realidades de Dios se asemejan a quienes son como ellos». Nosotros quisiéramos pedir a Dios: «Dios que nos amas, haz de nosotros seres humildes, danos una gran sencillez en nuestra oración, en las relaciones humanas, en la acogida».

Fuente: Un porvenir de paz