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Una semilla solo florece por quedarse en el suelo donde está sembrada. Cuando arrancas la semilla una y otra vez para ver si está creciendo, nunca dará fruto. Imagínate ser una semillita plantada en tierra fértil. Solo necesitas quedarse allí y confiar que la tierra contiene todo lo que necesitas para crecer. Este crecimiento sucede aun cuando no lo sientes.

Fuente: The Inner Voice of Love