He trabajado toda mi vida con padres, educadores y pastores que se esfuerzan para enseñar a los niños respeto a la ley, el gobierno y la autoridad. Nuestro objetivo siempre es hacerles ciudadanos participantes y mantenerles a salvo de la calle y la cárcel. Este trabajo vale la pena: según un dicho hasídico, “Quien salva a un niño, salva al mundo entero.”
Con la aprobación de la ley legalizando el matrimonio homosexual en el estado de Nueva York, todo se ha cambiado de la noche a la mañana. Ahora se enseña a los niños que las leyes más importantes, las de Dios, no vienen al caso y no hay que tomarlas en cuenta. Esto socava la estructura fundamental de nuestra sociedad y amenaza con destruirla. Sin una moralidad bien definida, nuestro país se dirige a un desplome, a un caos y anarquía que nunca hemos visto. Como dice Dostoievski, “Sin Dios, todo se permite.”
Tan grave que parezca la situación, todavía no es demasiado tarde para actuar. Debemos lanzar un debate nacional sobre la moralidad y los valores fundamentales de nuestro país. El matrimonio homosexual no es cuestión de derechos civiles; es cuestión de lo bueno y lo malo. Creo que la mayoría entiende en su conciencia que tales uniones son malas porque van en contra del orden de creación natural y la familia como Dios ordinó y la Biblia nos narra.
Irónicamente, los mismos activistas por los derechos de homosexuales que pretenden promover la tolerancia y la compasión se vuelven sumamente intolerantes de quienquiera se oponga a su estilo de vida, así intimidando y silenciando a miles. Nos debemos respetar los unos a los otros, pero si no estás a favor del matrimonio homosexual, por favor, ¡que no te pongas apático ni mudo en este momento! Recuérdate de que nuestro país se fundó en la libertad de expresión y culto. Cuando nuestros niños sean adultos, ¿todavía se practicarán estas libertades?
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Comentarios
Es preocupante pensar sobre el futuro de nuestros hijos con estas "formas" de vida actuales, necesitamos mantener mucha comunicación con ellos creo yo en principio, y ante todo hacernos amigos de Dios.
Filiberto Bobadilla
Santa Cruz Atizapán/México

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Un llamado a la pureza
Arnold trata del sufrimiento causado por el abuso de la intimidad sexual y la destrucción de los lazos familiares. Recalca la importancia de tener reverencia ante todo lo que atañe a la sexualidad, de examinar las consecuencias del divorcio, y otros temas pertinentes.

